Anda difícil el mundo por estos días. O tal vez yo estoy muy complicada. Pueden ser las dos, o ninguna, no sé. Últimamente no sé nada. Todo me molesta o desagrada. Las cosas que antes me gustaban, ahora me agobian, me asfixian. Las personas a quienes quería acercar, ahora solo me hacen daño, o lo que es peor, me desagradan a un punto inentendible. No me entiendo. No entiendo nada.
Estos días he tenido un malestar muy extraño en el estómago. Puede ser una reacción de rechazo a las pastillas que comencé a tomar, como un simple malestar. O una alerta provocada por mi cuerpo, una que dice que todos se irán a un lugar mejor (o el que tanto aman, lo cual lo convierte en un sitio mejor) y yo me quedo aquí, en la misma ciudad, haciendo las mismas cosas de todos los años, pudriéndome en la misma mierda con la que he cargado por este tiempo tan eterno.
Este año será lento. Y tenso. Una desesperación de 365 días.
Por lo menos, ya estamos casi a finales de Febrero.
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