He estado pensando (demasiado, para mi gusto) en Insomnia este último tiempo. En como será su vida sin mi, si se sentirá frustado y estresado en la universidad, si se acordará de que yo era Oniria. Se acordará de mis besos, mis caricias, mis labios recorriendo su cuello. Mi sonrisa cuando me contaba algo personal. Nuestras eternas conversaciones hablando estupideces hasta el amanecer. Su manera de acariciar mi pelo, la forma en que juntaba mi nariz con la suya para hacerlo sonreír. Escuchar su respiración agitada en mi oído. Acariciar su pelo, aunque no le gustaba que nadie lo tocara. Abrazarnos. Besarnos. Recorrernos. Estar... juntos.
No entiendo que fue lo que hizo a Insomnia alejarse con tanta frialdad de mi. Después de todo, no le hice daño. No partí su corazón, no jugué con él. Él tampoco partió el mío, tampoco me hirió. No había razones para irse. Entonces, ¿por qué se fue de todas formas? ¿por qué me dejó sola? ¿qué fue lo que lo hizo partir?
Lo extraño. Extraño hablar y reír con él. Extraño su presencia cerca de mí. Ya no puedo sentirlo, como antes. Ya me olvidé de su olor. No recuerdo si sus besos eran buenos o malos. Ya no me daña, nunca lo hizo.
Insomnia, amigo, alma gemela, por favor, vuelve a mi. Me dejaste sola cuando te necesitaba más que nunca. No me importa si ya no quieres estar conmigo, yo tampoco quiero estar contigo, somos tan iguales que nunca podremos estar en paz. Solo... vuelve a amanecer conmigo, hablando de las cosas que tanto nos gustan a ambos.
Nunca te lo dije, pero tu sonrisa es preciosa. Cada vez que la veía, quería besarla. Ahora, si alguna vez vuelvo a verla, me limitaré a sonreírle de vuelta.
jueves, 27 de marzo de 2014
martes, 18 de marzo de 2014
Don't leave me hanging on the telephone
Los dos últimos días han sido bastante raros. Volví a tener contacto humano, violando la regla más importante de mi claustro. De hecho, la única. Mis amigos se preocuparon por mi, lo que me causó bastante ternura y la vez me tranquilizó un poco el hecho de sentir algo. Hablé con ellos mis múltiples problemas y, me comprendieron, aunque fuera un poco. Eso me motivó a volver a la vida. Un poco.
Aún extraño a Insomnia. Muchísimo. En estos momentos lo necesito más que antes. Antes... no lo necesitaba, ni lo quería o valoraba. Hoy, sabiéndolo tan lejos, sé que lo quiero y necesito, como amigo, confidente y persona. Me duele no tenerlo cerca. Me duele aún más no saber por qué me abandonó. Tendrá sus razones, supongo, aunque yo no las entienda. En fin... si este es el desenlace de una historia que jamás empezó, solo puedo decir que fue el final más inconcluso que he vivido, y uno de los más aburridos. Y que le deseo a Insomnia, una vida llena de sueños, alegrías y cosas buenas. Y ojalá algún día, volver a soñar juntos.
También extraño a mi tormenta. Cada día más que el anterior. A veces apenas puedo controlar los impulsos de hablarle y salir corriendo a su encuentro, donde quiera que esté. Soy consciente de todo el daño que me ha hecho, y de sus múltiples maneras de manipularme y moldearme como ella quiera, pero yo se lo he permitido todo, en parte, la culpa es mía por permitirle poseerme. Pero ya no más. Nunca más. Oh, cuanto duele admitirlo. No seré parte de ella -ni ella de mi- nunca más, ni en esta vida...
...ni en ninguna otra.
Gran película, gran canción. La veré otra vez. Adieu.
domingo, 16 de marzo de 2014
La soledad
Pronto será una semana de aislamiento, pero me ha parecido un mes, o quizás más. Hoy recibí la llamada de una amiga, quien estaba muy preocupada por mi. Le dije que estaba bien, que no se preocupara más. Me dijo que ella sabía que no lo estaba. Me dieron ganas de llorar. Y una gran impotencia de que alguien sea capaz de descubrirme sin verme. ODIO que me descubran. Mucho. Me siento débil y a la deriva, como si fuera algo que no puedo controlar. Nada más terrible que esa sensación.
Mi familia no sabe nada de mi enclaustramiento. No quiero que me manden al psicólogo como la vez pasada. Yo estaba bien en ese tiempo, solo un poco confundida, y ellos no fueron capaces de darse cuenta, solo quisieron tapar las falencias de mi temprana adolescencia con un supuesto experto en mis "problemas". Que poco te conoce tu propia sangre.
Mis amigos están preocupados. Inquietos. Y por mucho esfuerzo que hago por darle importancia, simplemente no puedo. La verdad es que no me interesa. La única persona que me interesa, aún no ha dado señales de extrañarme -ni las dará-. En vez de salir a flote, me estoy hundiendo cada vez más. Me ahogo más rápido y las olas de mi tristeza son lo suficientemente fuertes para arrastrarme aún más dentro de la marea. Cada día más rápido. Cada día resisto menos.
Mi familia no sabe nada de mi enclaustramiento. No quiero que me manden al psicólogo como la vez pasada. Yo estaba bien en ese tiempo, solo un poco confundida, y ellos no fueron capaces de darse cuenta, solo quisieron tapar las falencias de mi temprana adolescencia con un supuesto experto en mis "problemas". Que poco te conoce tu propia sangre.
Mis amigos están preocupados. Inquietos. Y por mucho esfuerzo que hago por darle importancia, simplemente no puedo. La verdad es que no me interesa. La única persona que me interesa, aún no ha dado señales de extrañarme -ni las dará-. En vez de salir a flote, me estoy hundiendo cada vez más. Me ahogo más rápido y las olas de mi tristeza son lo suficientemente fuertes para arrastrarme aún más dentro de la marea. Cada día más rápido. Cada día resisto menos.
jueves, 13 de marzo de 2014
Bitácora
Día 3:
Llevo tres días desconectada de todo mundo virtual -y emocional- y, aunque al principio fue algo difícil y la pena me invade de sorpresa en intervalos de diez minutos, creo que podría acostumbrarme a esto. Por lo menos, por unas tres semanas. Tres semanas. Es todo lo que necesito para poner mis asuntos en orden y continuar con mi vida, si claro.
Realmente comienzo a creer que soy capaz de hacerlo. Yo puedo mantener esta situación. Es curioso, pues todo este tema del enclaustramiento comenzó porque ya no creía que podía hacer nada. Me sentía inútil. Sentía, y siento, que sobro. Que ya no encajo. Simplemente... ya no soy parte de este mundo. Ni de ningún otro.
Es increíble, solo han pasado tres días pero siento que han sido tres milenios. Es como si no hubiera visto a nadie en siglos. Los extraño muchísimo a todos. Lo único que anhelo es volver y verlos con una sonrisa sincera en el rostro y la felicidad que tanto busco y tanto se me ha negado. Pero no puedo, no ahora. Pronto. Pronto.
miércoles, 12 de marzo de 2014
.
Estuve a punto de escribirte hoy para que supieras todo lo que pienso y me haces sentir. Te iba a decir cosas como que te quiero y de pronto tuve miedo. Llevo días sintiendo que estás molesto conmigo, aunque puede ser que yo esté muy sensible. He tenido problemas, ¿sabes?. Han pasado cosas muy buenas también, quisiera contarte. Me gustan nuevas cosas y algunas preferencias pasaron a la historia, quisiera actualizarte. Leo un nuevo libro. Me recuerda un personaje a ti, quizá te interese. Conocí a un niño que se llama como tú, también tuve una discusión con alguien. Ya me van a arreglar mi celular. Perdí mi tarjeta de crédito, debí guardarla como me dijiste. Soñé contigo hace dos días y no he dormido desde entonces. Tengo frío. Tengo hambre. Me faltas.
Estuve a punto de escribirte hoy para que supieras todo lo que pienso y me haces sentir. Te iba a decir cosas como que te quiero y de pronto tuve miedo. Llevo días sintiendo que estás molesto conmigo, aunque puede ser que yo esté muy sensible. He tenido problemas, ¿sabes?. Han pasado cosas muy buenas también, quisiera contarte. Me gustan nuevas cosas y algunas preferencias pasaron a la historia, quisiera actualizarte. Leo un nuevo libro. Me recuerda un personaje a ti, quizá te interese. Conocí a un niño que se llama como tú, también tuve una discusión con alguien. Ya me van a arreglar mi celular. Perdí mi tarjeta de crédito, debí guardarla como me dijiste. Soñé contigo hace dos días y no he dormido desde entonces. Tengo frío. Tengo hambre. Me faltas.
Aunque yo no quiera.
Aunque yo no quiera tú sigues aquí. Seguirás por un montón de tiempo, lo sé. Tengo claro que no soy capaz de dejarte atrás yo sola. Y no tengo a nadie para ayudarme. Ni siquiera me tengo a mi misma, tú te has llevado hasta mi identidad, ¿lo recuerdas?.
Lo sabes.
No comprendo que fue lo que me atrajo de una manera tan increíble hacia ti, de una forma que no me ha dejado escapatoria, ni me ha dado un respiro desde aquel momento tan mortal en que nos conocimos. Todo alrededor me duele, pues no estás en nada más que en mi mente, mis sueños, todos los lugares donde solo yo puedo dibujarte.
Me has robado todo, todo. Mi alma, mi corazón, mi razón de vida, todo te lo has llevado y moldeado a tu antojo. Quisiera decirte tanto. Que eres una puta que solo ha jugado con quien la ama como imbécil, que no te mereces a nadie más que a ti misma, pues solo tú puedes ser más egoísta que tú. Que te extraño, te quiero de vuelta, no sabes cuanto. Necesito de tu presencia a mi alrededor. Me estoy pudriendo sin ti aquí. Todo se me hace tan monótono. Todos son tan desagradables. Nada tiene sentido si tú no estás. Duele admitirlo, pero, absolutamente nada tiene sentido si tú no estás acá.
¿Una oportunidad más?
Lo sabes.
No comprendo que fue lo que me atrajo de una manera tan increíble hacia ti, de una forma que no me ha dejado escapatoria, ni me ha dado un respiro desde aquel momento tan mortal en que nos conocimos. Todo alrededor me duele, pues no estás en nada más que en mi mente, mis sueños, todos los lugares donde solo yo puedo dibujarte.
Me has robado todo, todo. Mi alma, mi corazón, mi razón de vida, todo te lo has llevado y moldeado a tu antojo. Quisiera decirte tanto. Que eres una puta que solo ha jugado con quien la ama como imbécil, que no te mereces a nadie más que a ti misma, pues solo tú puedes ser más egoísta que tú. Que te extraño, te quiero de vuelta, no sabes cuanto. Necesito de tu presencia a mi alrededor. Me estoy pudriendo sin ti aquí. Todo se me hace tan monótono. Todos son tan desagradables. Nada tiene sentido si tú no estás. Duele admitirlo, pero, absolutamente nada tiene sentido si tú no estás acá.
¿Una oportunidad más?
martes, 11 de marzo de 2014
El escape.
Lo venía pensando hace harto tiempo ya, pero hoy lo decidí. Necesito borrarme del mapa un tiempo. Desaparecerme, volverme viento. Encerrarme en mi para que nadie pueda volver a encontrarme, no hasta que yo lo decida. Y es lo que pretendo hacer, a partir de hoy.
No pensé que fuera posible, pero la mierda me consumió de forma muy rápida. Y luego de un tiempo intentando escaparme, de pronto el mundo se me vino abajo sin aviso y no tuve refugio en nada -ni nadie-.
No supe solucionarlo.Nunca puedo. Por lo que decidí huir. Siempre lo hago.
Siento un dolor tan profundo dentro de mi, algo que me consume lento y me tortura a cada segundo. Extraño mi mundo, y a todo aquel que alguna vez pasó por él. La extraño a ella. Más que a todo. Me hace una falta terrible. Sobretodo porque sé que no puedo volver a verla. Ni a ella, ni a nadie. Y eso me duele, me duele más que la cresta.
Espero que se acuerden de mi, antes de que tome una decisión muy drástica.
No pensé que fuera posible, pero la mierda me consumió de forma muy rápida. Y luego de un tiempo intentando escaparme, de pronto el mundo se me vino abajo sin aviso y no tuve refugio en nada -ni nadie-.
No supe solucionarlo.
Siento un dolor tan profundo dentro de mi, algo que me consume lento y me tortura a cada segundo. Extraño mi mundo, y a todo aquel que alguna vez pasó por él. La extraño a ella. Más que a todo. Me hace una falta terrible. Sobretodo porque sé que no puedo volver a verla. Ni a ella, ni a nadie. Y eso me duele, me duele más que la cresta.
Espero que se acuerden de mi, antes de que tome una decisión muy drástica.
lunes, 3 de marzo de 2014
Adiós a la tormenta.
Hace mucho, mucho tiempo, conocí a alguien. Era muy bella, tenía la sonrisa más deslumbrante que había visto en mi vida. Su piel era tan blanca y helada, tomar su mano era como tocar la nieve. Poseía una risa contagiosa, que me atrapaba a cada carcajada. Pero lo más importante de todo, era dueña de la personalidad más extraña que he conocido en mi vida, y puta que he conocido hartas. Inestable total, depresiva, bipolar, sensible, todo oculto bajo una coraza de hierro y reforzado con alcohol, drogas, sexo y mierdas varias. Todo esto con catorce años. Catorce. Y yo, que a los catorce con suerte había dado un piquito, a su lado me sentía una inexperta, alguien que, con diecisiete años, no había descubierto aún ni la mitad de lo que ella ya sabía. Todo esto se metió dentro de mí, tan hondo, tan hondo, tan hondo, que ya fue imposible no pensar en ella cada segundo de mi vida. Las ganas de explorarla, de conocer lo que realmente era, de destrozar aquella coraza en la que vivía oculta, comenzaron a consumirme rápidamente. No pude dar la batalla, como suelo hacerlo. Perdí la guerra con creces, y solo me dejé aprisionar. Ella se convirtió en mi oxígeno, en mi aliento para vivir. En la vida misma. Todo mi mundo comenzó a girar en torno a ella, todo lo que ella deseara era mi tormento. Dejé de lado mis amistades, mi familia, mi verdadera vida, por moldear una nueva con la que ella estuviera feliz. Lo di todo. Lo hice todo. Por ella. Todo, por ella.
Hoy, ha pasado más de un año desde que nos conocimos, desde que se metió en mi cabeza y no quiso salir más. Nunca nos besamos, o tuvimos algo más que una rara "amistad". Ella siempre supo cuanto la quería. Ahora me doy cuenta, de cuánto lo sabía, y como se aprovechó de mi amor para manipularme y, poco a poco, destruirme. Nadie sabe cuánto he llorado por ella, por su amor tan inalcanzable y su forma tan fácil de dominar mis emociones. Nadie sabe, cuánto he amado a esta niñita, tan pequeña e ingenua. No saben, con la intensidad que me enamoré de ella. Tal vez jamás lo sabrán. Ni siquiera ella lo sabrá.
Pero todo en el mundo es temporal, lo cual algunas veces, es bueno. Decidí que no puedo seguir amándola. La eliminé como pude de mi vida, la arranqué de mi corazón con tanta rabia que el dolor fue menos terrible del que estimaba. Me siento extraña con esto, sé que voy a extrañarla cada momento del día, de la noche y de la vida. Sé que voy a quererla un ratito más. Un ratito pequeño e insignificante.
Quiero recuperar mi vida antigua, donde ella aún no destruía nada. Mis amistades, mi familia y mi entorno. Quiero volver a sonreír por nada. Disfrutar de las cosas pequeñas sin pensar en qué estará haciendo o con quién lo estará haciendo. Respirar y vivir libre, sacarme las ataduras de su amor tan tóxico. Volver a dormir en paz, una noche entera, sin interrupciones (sufro de insomnio desde que la conocí).
Volveré a hacer las cosas que me gustan. Escribir (pero no para ella), leer, disfrutar de una película, todo aquello que perdí en el camino hacia ninguna parte. Volveré a querer. Lo prometo.
Adiós, mi droga mágica, mi pequeña tormenta, mi todo, y ahora, mi nada.
Hoy, ha pasado más de un año desde que nos conocimos, desde que se metió en mi cabeza y no quiso salir más. Nunca nos besamos, o tuvimos algo más que una rara "amistad". Ella siempre supo cuanto la quería. Ahora me doy cuenta, de cuánto lo sabía, y como se aprovechó de mi amor para manipularme y, poco a poco, destruirme. Nadie sabe cuánto he llorado por ella, por su amor tan inalcanzable y su forma tan fácil de dominar mis emociones. Nadie sabe, cuánto he amado a esta niñita, tan pequeña e ingenua. No saben, con la intensidad que me enamoré de ella. Tal vez jamás lo sabrán. Ni siquiera ella lo sabrá.
Pero todo en el mundo es temporal, lo cual algunas veces, es bueno. Decidí que no puedo seguir amándola. La eliminé como pude de mi vida, la arranqué de mi corazón con tanta rabia que el dolor fue menos terrible del que estimaba. Me siento extraña con esto, sé que voy a extrañarla cada momento del día, de la noche y de la vida. Sé que voy a quererla un ratito más. Un ratito pequeño e insignificante.
Quiero recuperar mi vida antigua, donde ella aún no destruía nada. Mis amistades, mi familia y mi entorno. Quiero volver a sonreír por nada. Disfrutar de las cosas pequeñas sin pensar en qué estará haciendo o con quién lo estará haciendo. Respirar y vivir libre, sacarme las ataduras de su amor tan tóxico. Volver a dormir en paz, una noche entera, sin interrupciones (sufro de insomnio desde que la conocí).
Volveré a hacer las cosas que me gustan. Escribir (pero no para ella), leer, disfrutar de una película, todo aquello que perdí en el camino hacia ninguna parte. Volveré a querer. Lo prometo.
Adiós, mi droga mágica, mi pequeña tormenta, mi todo, y ahora, mi nada.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)