Fui a ver una película a un cine comercial. Es curioso, pero he ido una vez a un cinearte y el resto puros cines culiaos carísimos al que la gente va a ver El sorprendente hombre araña o X-men. Nadie realmente se preocupa de las películas chilenas, o las que no son gringas. Puta, estoy segurísima de que una película yugoslava puede llegar mucho más alto que Spiderman escalando muros, o una película italiana puede hacerte sentir muchas más cosas que H en A tres metros sobre el cielo. Pero la gente no valora eso. No les importa el trabajo arduo y la responsabilidad que asumen directores, productores, guionistas, foquistas, continuistas, maquillistas, fotógrafos, diseñadores de escena, actores y todo un reparto por la sola esperanza de ver realizado un proyecto ambicioso para un público que se lo pasa por la raja y lo olvida rapidito gracias a Brasil 2014.
He de lidiar con todos estos aficionados de una hora todos los días, todo el día. Escuchar sus patéticas críticas constructivas a una película poco conocida que no entendieron porque no se fijaron en el trasfondo que esta quiso cubrir. Escuchar como la destrozan y la tiran a la basura sin piedad, sin percatarse de lo que esto significa. Porque significa mucho. Por lo menos, para mi. Como persona amante del cine -bueno, malo, patético, enfermizo- me molesta sobremanera cuando alguien habla mal de una película solo porque no la entendió o le pareció "lenta, fome, poco interesante" sobretodo cuando esta persona no se da el trabajo de averiguarla, ir más allá y descubrirla. Ver lo que realmente representa un filme. Pero claro, es mucho más fácil pagar cinco lucas en el Hoyts y cagarse de la risa con las mierdas que inventa Sebastián Badilla mientras se llena los bolsillos de plata haciendo pico el Fondart. ¿Qué pasaría si el día de mañana, el Fondart no me financiara un proyecto por pagárselo a él? ¿Que tendría que hacer yo? ¿Aguantarme hasta que la gente olvidara el exitazo de Badilla y volver a intentarlo, para luego realizar con ansias y detalle un proyecto fílmico que nadie verá, que nadie entenderá o, que a nadie va a importarle? ¿Ese será el futuro? ¿Siempre con ese miedo?
Puta la hueá, me hace falta una persona cinéfila. Alguien con quien hablar de filmes independientes -esos que dan en el Isat, por ejemplo-. Una persona con quien burlarme de los picaos' a cinéfilos, aquellos a quienes les preguntas "¿eres cinéfilo, cinéfago o cinépata?" explotan porque no saben que decir -el secreto es que ellos no saben que estas tres palabras significan lo mismo. Jaja-. Me hace falta una persona con quien discutir sobre los proyectos que me gustaría realizar, sobre mis ideas repartidas en montones de cuadernos, esos guiones nunca terminados o las historias que jamás comencé. Alguien que me apoye en estos sueños y esté a mi lado cuando quiera realizarlos.
Puta la hueá, donde están los cinéfilos por la chucha.
Donde está la gente como yo.
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