domingo, 1 de junio de 2014

Cumpleaños.

Dentro de 5 días se viene tu cumpleaños. Y por supuesto, una vez más estoy aquí dedicándote lo indedicable, siendo estúpida por centésima vez, sin darle importancia a mi persona por darte todo a ti. No creo que sea necesario recordar todas las cosas que he hecho, pensado y dejado por/para ti. Las lágrimas que han caído, las sonrisas que se han esfumado. En realidad, nada de esto importa. Nunca importa.

Recuerdo tu cara en la oscuridad. En el pasillo de la sala de proyecciones. Me acuerdo de tu pelo anaranjado, en un tonto intento de volver a ser pelirroja. Recuerdo aquellas frases "te debo un abrazo", "eres diferente a lo que creía que eras", "extraña desconocida, utópica" "Antonia - Matías", "te quiero...", "... yo te amo". También recuerdo la visita a la pantalla del Normandie, mi mano temblando mientras te pasaba un papel ('creía que estabas loca, pero eras alucinante', ¿recuerdas?). La Nattu y las citas. Nuestras escapadas a ningún lugar. La lista dos y yo siempre al lado tuyo. Querer tomarte la mano, pero no. Jugar con tu pelo de colores, mirar tus labios -besarlos en sueños-. Escribir-te. "Dejé de fumar". "Tus manos están temblando". Mi búsqueda desesperada cuando no te vi más. Mi eterna alegría cuando te vi regresar. Tu cara, tus ojos sobre los míos. Hablar de Fuguet, amar a Cortazar. Caminar. Parque Bustamante. Tequila al seco. "La hermana grande". "Tú hablas con la mamá de Jossefa". "Hoy vamos a conocer a Fuguet, ¿te tinca?". "¿Ustedes son pareja?". 

Y ya me olvidé del resto. Tal vez, porque no existe. O tal vez entre las dos lo hicimos desaparecer. Dijiste "no quiero que te vayas (más)" siendo que la que se fue (mucho más) fuiste tú. Huiste de mi, y yo me quedé perpleja esperando tu regreso. Por supuesto, nunca volviste, y nunca vas a volver. Y está bien. Con el tiempo me he dado cuenta de que siempre creí necesitarte, que eras indispensable para mi vida y que si alguna vez desaparecías de verdad, todo mi universo se iría a la mierda. Creí que eras todo. Quizás en algún momento, si lo fuiste. De hecho, en algún momento, lo fuiste. Por la chucha que eras mi todo.

Pero de ese tiempo tan útopico ya pasó un año, o más. Ya desapareciste de mi entorno. Borré tu olor, tu color de pelo, tu risa, tus conversaciones. Te he arrancado de todos lados. Ya no existes. Ya no vives en mi.

Hace tiempo te dije que yo decidiría si continuabas en mi vida o no, que tú ya habías decidido demasiado en mi. Y creo que estoy, estamos haciendo lo correcto. Tú, siendo feliz y plena con la opción de vida que elegiste, yo, intentado no temerle al futuro, como me enseñaste. De a poco lo estoy logrando. He dejado de correr de los problemas. Ya no soy nómade, como me dijiste. Todo esto me ha hecho más valiente, creo. La inseguridad aún no desaparece. Supongo que, como todo(s), eventualmente se irá.

Jossefa, te deseo todo. Y con todo, tú sabes a lo que me refiero. Recuerda seguir tus propias palabras y no seas nómade. Y por supuesto, no temas. Desde lejos, como es usual, voy a cuidarte. Pero desde muy lejos, donde ya no me recuerdes ni sepas nada de mi. Y donde yo no sepa nada de ti.

Un beso a la distancia, muy a la distancia.
Nos veremos, y colgaremos pancartas que digan "te quiero así" en nuestra ciudad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario