sábado, 7 de junio de 2014

Neutralidad, calma

Estoy pasando por un momento de máxima neutralidad. Pero MÁXIMA. Es como si no sintiera nada por nadie, como si no supiera lo que es el cariño ni esas cosas. Me dicen cosas tiernas y reacciono ignorándolas. Intentan abrazarme y me corro.

No sé en realidad por qué lo hago. Es como si hubiera llegado a un punto en el que ya no acepto ningún tipo de demostración de amor. Como si, volviendo a los 16, todo me importara un pico otra vez. Me siento libre y más liviana, eso si. Me siento como liberada. Ya no extraño nada, no me deprimo por nadie. Volví a escribir. Estoy leyendo un libro nuevo. Estudio, puta que me cuesta, pero trato -apenas-. Las canciones ya no me provocan tanta nostalgia o vacíos en el corazón. Camino por las calles concentrada en mis pensamientos, en los míos y en los de nadie más. Ignoro, ignoro, ignoro. Es como, si por arte de magia, toda mi mierda interna me hubiera abandonado y me dejara volar en paz.

Igual ando más desagradable que de costumbre, eso lo sé, pero aunque lo intento -mentira- no logro darle relevancia alguna. De verdad, verdad, TODO ME IMPORTA UNA MIERDA.

Igual, que gratificante sentir esto, creer que nadie me puede hacer daño, que todos los que alguna vez abandoné o me abandonaron pueden volver y no me va a pasar nada, que ya no va a interesar el error, que ya todo está olvidado y da lo mismo.

Veremos cuanto dura la cosa.
Ojalá no se me vaya tan luego.

No hay comentarios:

Publicar un comentario