domingo, 15 de junio de 2014

Tranquilidad

Cuático. De verdad es muy cuático como aprecias la paz cuando realmente la tienes. Ahí te das cuenta de lo estresado que estabas, de lo hecho mierda que te sentías, pero no le dabas importancia, porque pa qué. A mi me pasó, y hoy, teniendo un fin de semana completo para mi total paz y felicidad, puta, de verdad que lo necesitaba. Necesitaba esto.
Contextualizo:
Le pidieron a mi mamá que cuidara una casa en Las Condes. Ella, muy buena onda, aceptó y me pidió que la acompañara. Al principio yo no quería, porque puta igual, un fin de semana sin mi mamá en la casa significa poder llegar hecha mierda y que nadie lo note ni me diga nada. Pero pensé, igual es mi vieja, como voy a ser tan mala hija de dejarla ir sola. Pico, me vine. Llegamos, comí caleta -contra mi total voluntad de anoréxica- pero ese es otro tema. Y por la mierda que fue buena idea. Nos dormimos temprano porque las dos estabamos cansaditas. Desperté hoy a las 2.30 de la tarde. Mi mamá aún no cocinaba, pero daba lo mismo, estábamos solas. Almorzamos tipo 3.30, cerca de las 4. Pico, nadie nos interrumpía. Ahora yo me vine al taller que está en el segundo piso, donde hay total silencio y paz, llega el sol por las ventanas entonces está calentito, y veo la puesta de este desde una perspectiva realmente maravillosa mientras escucho a The 1975, que están harto ricos. Nada me importa. En este preciso momento, estando rodeada de libros y silencio salvo la música, el sonido ocasional del guatsap y las teclas al escribir, nada me preocupa. El futuro se ve tan lejano como antes, solo que esta vez me siento lista para enfrentarlo. Todas aquellas personas que me importaron o que les di un pase libre para conocerme, están, por ahora, prácticamente en el olvido. ¿La tormenta? es pasado, la cabra hueona. La veo y no siento nada más que ganas de que me preste el libro que le pedí. ¿La María? a quien le importa. A mí, por lo menos, no.

Y esa es mi historia po. El atardecer está precioso. La música, harto buena. Mi mamá me dijo que después de que terminara, podríamos ir a dar una vuelta. Ojalá que así sea.

Me tomaré un descansito de todo. Dieta -aunque el lunes vuelva probablemente al ayuno del agua-, pensar hueas, psu, preocupaciones, miedos al futuro, tristeza acumulada, todo. Este fin de semana me transportaré al mundo que deseo hace muuuuuuuuucho tiempo. Ojalá fuera eteeeeeeeerno. Pero bueno, igual nada lo es.



Están wenos wenos. Adieu.

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