martes, 15 de julio de 2014

Dicen.

No hay primera sin segunda, dicen.
Dicen mucho, en realidad.
Que la vida pasa y no nos podemos quedar atrás, que el amor llega cuando menos lo esperas, que todos los problemas tienen solución menos la muerte.
A mi me dijeron hace tiempo todas esas cosas. Las oí, pero no las escuché. Nunca escucho ese tipo de comentarios. Me cargan, me dan rabia. Las personas no saben -no tienen idea- de toda la mierda que te pasa, y claro, es muy fácil simplemente ignorarte. Fingir no te pasa nada, o consolarte con un patético "es una etapa". Etapa de mierda. La vida no es una etapa. La tristeza, no es una etapa. Es una mierda. Una mierda con la que se debe vivir a diario sin molestar a nadie porque... es problema tuyo.
No sé por qué chucha estoy escribiendo esta hueá, si en realidad poco me importa lo que les pase a los demás. Si no me involucra, no es mi problema, así de simple. Así de sencillo. Pero, puta, inevitablemente hay cosas que simplemente no puedo ignorar. Intento hacerme la fuerte y la que no pesca nada, pero hay situaciones que de verdad me preocupan. Me preocupa mi entorno, mis amigas, mis eternos amores fallidos. Mi descenso de peso, el cual ha llamado la atención de mis amigos pero en el fondo ninguno se ha preguntado que conchetumadre pasa en realidad. En el fondo, no es como si a alguien de verdad le importara, ¿o si?.
No es como si a alguien le importara en absoluto.
Pienso en que pasaría en la vida de los demás si me muero.
¿Sentirían pena? ¿culpa? ¿alguna mierda de esas?
¿Sentirían amor por mi ahora que estaría muerta?
No hay nada más falso e hipócrita que eso: valorar a las personas cuando ya están muertas.
Ojalá que no pase eso conmigo si decido morirme.
No se los voy a perdonar nunca, cabros de mierda.





Mmmmmmm, mucho guardián entre el centeno parece. Volví a Fuguet. Necesito encontrarme, volver a ser la que fui. Aunque sea una mierda de persona. Es la que soy.

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