viernes, 4 de julio de 2014

El diario de mi "dieta".

Hace más o menos 3 meses decidí que era una gorda de mierda y que eso debía cambiar. Por lo que me vi en la obligación de adentrarme en el mundo thinspo. Muy, pero muy dentro.
La cosa es más o menos así:
-Comencé rechazando todo aquello con más de 700 calorías. Luego bajé a 500. Actualmente, 300. Esto quiere decir que obviamente soy enemiga de cualquier local de comida rápida y llena de grasa.
-Mi alimentación consiste más o menos en lechuga + algo. No siempre ese "+ algo" es consumido. La lechuga quema calorías, por eso la consumo a diario.
-No como masas. Tallarines, arroz, puré y todas esas hueás llenas de calorías son mis enemigos ahora. Si me ofrecen, me niego rotundamente.
-Cuando soy obligada a comer cosas chatarra o alguien se da cuenta de que no he comido nada y debo comer, devuelvo la comida lo más pronto posible. Antes no era capaz de devolver ni la mitad, pero actualmente me jacto de vomitar absolutamente todo. Ejemplo: en el cumpleaños de una tía comí pizza y torta, luego devolví todo, pero absolutamente todo. ¿Cómo sé que devuelvo todo? vomito hasta que la comida se vuelve ácida, eso me alerta de que ya queda poco. Y cuando comienza a salir solo agua o nada, es porque el trabajo ha terminado.
-A la hora de vomitar soy totalmente escrupulosa. No dejo ni una huella. Una vez que termino de devolver la comida, me lavo la cara y las manos con jabón en abundancia, cepillo mis dientes y tomo mucha agua. Limpio el w.c. por todos lados donde haya vomito. Seco mis manos con confort y no con la toalla porque pueden quedar olores. Tiro la cadena las veces que sean necesarias hasta que toda la comida haya desaparecido. Compruebo el olor de mis manos y mi aliento, y si todo está perfecto, salgo como si nada.
-Aprovecho cada oportunidad que tengo de no comer.
-Una sola vez he hecho el ayuno del agua. Duré 3 días.
-He aprendido a controlar mis mareos y fatígas debido a mi estricta dieta. Cuando me siento muy muy mal, tomo leche, un café o un yogurth. NUNCA comida.
-Cuando me ofrecen algo de comer, lo evito al máximo. "No tengo hambre", "Ya comí", "Me duele la guata", "Estoy enferma de la guatita", siempre funcionan.

Esas son más o menos mis reglas. No, no me siento orgullosa. De hecho, me da pena. Pero soy gorda y eso pesa muchísimo más que la pena. Además, cuando sea una flaca maravillosa, nada de esto va a importar.
Mi mamá y mis amigos me tienen cachá ya, me obligarán a comer.
Filo, un poco más de devolución de comida.

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