martes, 5 de agosto de 2014

Pendeja culiá, como te extraño.

El título lo dice todo.
Pendeja culiá, Jossefa de mierda, maraca insensible que no hizo más que jugar con mi corazón para luego dejarme botada al borde de la deriva sin ayuda alguna. Si, puta de mierda, como te extraño.
Extraño tu cabello camaleónico, tus labios rojos a más no poder, tu piel blanca y suave y fría, congelada. Los dos lunares de tu mejilla, parecidos a los míos. Nuestras conversaciones cuando nos conocíamos, nos entendíamos y sabíamos bien quien era cada una. Extraño esos momentos en los que salvaste mi vida, cuando me sacaste de todo aquello en lo que creí desfallecer y no volver a levantarme más. Todo el entorno creyendo que estaba loca y era una infeliz de mierda, y entonces, sin previo aviso, apareciste. Y borraste todo. Y valiste la pena. Y te amé. Como te amé, como te amé, como te amé.
He rondado muchas calles pensando en ti, fumando ese cigarro que compartimos, preguntándome si alguna vez caminarás a mi lado. Escuchando a Gepe y partiendo mi alma. Leyendo a Fuguet hasta quedarme sin aliento. Pensando en si pensarás en mi, recordarás lo que yo recuerdo, volverás a salvar mi vida, a transportarme a ese mundo nuestro -más mío- que creamos al conocernos. Ese vínculo que, por lo menos a mi, nunca va a abandonarme.
A veces creo que me vas a pesar siempre, que vas a aparecerte en la cara de todos, en los labios que bese, en los pelos que huela. Tu fantasma va a seguirme toda la vida, rondando erróneo, castigándome por dejarte pasar, por enamorarme sin pensar en las consecuencias, por comportarme como una adolescente caprichosa solo por sentirme tan herida y hecha mierda. Por no ser capaz de imaginar un mundo donde tú no existas. Y sobretodo, por sacrificar amistades y familia, pues esos vínculos nunca volverán. Nada nunca volverá.

Yo sé lo que quiero -creo-. Sé que a la larga, diga lo que diga ahora, me la jugaré por estar con la Claudia. Sé que podemos construir algo juntas, que podemos ser felices. Aprovecharemos esa oportunidad que desperdicié en el verano, cuando ella si me quería, pero por tu culpa, pendeja, yo no me dí cuenta, o no quise, porque te quería a ti. Rescataremos eso que tú nos quitaste. Lo sé.

También sé que ahí estarás tú en mi mente, rondando, sonriendo, coqueteando. Que voy a dejarte pasar una vez más, sin medir las consecuencias, sin importar nada. Sé que vas a pesarme por mucho tiempo más. Que, tal vez, vas a atormentarme toda la vida.

Te extraño, Antonia. 
Atte. Matías.


no. no te amo. ya no.

No hay comentarios:

Publicar un comentario