El año empezó como la mierda, pero como la rial mierda. O sea, igual no fue tan así. Puta, no sé, soy demasiado volátil como para decidir algo sin cambiarlo al segundo después. Ya, si igual no fue tan malo. Avanzó y se convirtió en una pesadilla, de verdad. Todos virando a la universidad y yo ahí, atascada, como siempre, dando la nota alta. Me sentía pésimo, obviamente. Mal. Apartada. Triste, sobretodo. Y llegó marzo. Y llegaste vos. No sé, al principio fue coqueteo tonto, una más a la lista, ya sabes como son las cosas conmigo (¿o no?). Y puta, de a poco te fuiste tornando más real. Diferente de las hueonas que deseaba tirarme para después no hablarles más. Más... importante. Empezamos mal, es un hecho, pero igual nadie comienza totalmente bien. Una semana y se acabó. Igual me dió rabia. Pero lo superé. Lo olvidamos. Y aquí estamos una vez más, como amigas, como fuckbuddys, no sé, y tampoco me importa. La verdad, lo que realmente me importa de ti no son tus besos, ni las ganas de querer culiar (aunque igual importan, un poco) sino que puedas escucharme, que te rías conmigo (o de mi) que seas tan simpática y sobretodo, que nos entendamos tan bien. Eso es lo que me gusta de ti. Esa confianza culiá que me das. No sé, eso. No te voy a decir nada más porque va a ser mamón. Pero lo importante es, que te quiero, María. De verdad.
A ti y a tus fotos de instagram.
No hay comentarios:
Publicar un comentario