jueves, 25 de septiembre de 2014

Transición.

Parece que por el título de esta entrada, se nota que estoy viendo mucho The vampire diaries. Para muchos, una serie de mierda, para mi, no.

Bueno, a lo que vine. Transición. Paso de una etapa a otra. En eso estoy ahora. Si bien hace un mes podría decir con franqueza que la vida me importaba menos que una callampa y si me moría, igual no estaría tan mal, hoy, creo que las cosas son un poco distintas. La pena se va disolviendo de a poco. Tengo más ánimo, más alegría en mi vida. Estoy aceptando la realidad de mi situación, esto  significa, los sueños no siempre se cumplen. O al menos, no como los quieres. Pero hay muchas formas de verlos en retrospectiva: hay opciones. Si señores, las hay. Yo de verdad pensaba que más perdida en la vida no podía estar, y puta, puta que lo he estado. Pero, como siempre, una vez más, me terapié con el psicólogo y arregló mis asuntos, a medias. Ahora ya no tengo miedo de ir tras una carrera que quizás no era la que yo quería, pero es la que me espera, la que ha estado ahí toda la vida. Es como la carrera que tenía en la friendzone, y me di cuenta de que era el amor de mi vida(?). Algo así.

Aún sigo teniendo miedo a la gordura. Aún anhelo con todo mi corazón ser flaca. Aún no supero eso. Pero de a poco, de a poco.

Me da rabia la averiguación estúpida que hice respecto a la Jossefa, ¿cómo no me pegué la cachá antes? que terrible es esta vida. Aún así, como le expliqué a algunos de mis amigos, la necesito en mi vida. Onda, desde que ella entró, ya no quiero dejar que se vaya. No hay que malentenderme, no es que quiera tener una relación con ella o esas cosas, es que, simplemente... me gusta tenerla cerca. Saber que aunque no hablemos, aunque casi ni sepamos de la otra, estamos ahí. Solo nosotras sabemos estar distantemente juntas.

Y, para cerrar con broche de oro, la Claudia. Mi Claudia. La que siempre ha estado ahí, cercana, confiable, eterna. Y yo, la ahueoná que nunca se dió cuenta (o que no quiso darse cuenta). Ambas sabemos lo que sentimos por la otra. Y eso no es algo que se olvide a la ligera, ¿o sí?.

Dejaré el suspenso de todo esto que no tiene sentido alguno hasta que me entren ganas de completarlo.

Au revoir.