Como que algo pasa. No estoy dejando que Ana me domine. Estoy comiendo como chancha ¿y? ¡no me interesa!. Voy a engordar más que la mierda si sigo así, ¿y? ¡No estoy ni ahí!. Me siento como si al fin, por un momento al menos, Ana me haya soltado la cadena un poco y me haya permitido ser feliz por un momento, comiendo hueas chanchas para estar plena.
A quien chucha quiero engañar. Mientras escribo todo esto pienso solo en que voy a quemar toda esta grasa que no me pertenece más rato cuando me ejercite y que mañana si que voy a hacer una dieta culiá de comer prácticamente aire por cinco días.