MAAAAÑANA ES EL ÚLTIMO DÍA DE ESTE AÑO RECULIAO.
AL
FIN.
Al fin se va este año de mierda triste y lleno de decepciones, creo que lo único que puedo decir es que espero que el 2015 se venga lleno de universidad, amor, drogas, sexo y rock n' roll. Y claro, un vodkita de caramelo y su tequila piola no estarían nada de mal.
xoxo.
martes, 30 de diciembre de 2014
lunes, 15 de diciembre de 2014
No sé de donde surge tanta nostalgia. Tanta pena acumulada. Esa que viene con unas ganas de llorar incontrolables, con ganas de querer mandar todo a la mierda e irse lejos, bien lejos donde nada ni nadie pueda volverte a encontrar. Donde no puedas volver a encontrar a nadie. Algún lugar de la Tierra en el que, de una vez por todas, puedas ser feliz, por la cresta. Dejar de ser una sombra de alguien que alguna vez existió. Alguien que respiraba, sentía, reía y lloraba. Alguien que... vivía.
Lo que a mi me pasa es que me he vuelto una proyección en sepia de la persona que hace algún tiempo fui. Ahora todo lo finjo. Actúo como si la vida fuera bien, tomando un curso ameno y tranquilo. Pero por dentro todo es cuesta arriba, lleno de abismos, de vacíos, de oscuridad. Porque yo extraño. Y extraño mucho, ese es el problema. Las personas suelen echar de menos, es algo que tienen arraigado a la piel. Eso está bien. El verdadero drama surge cuando echas de más. Cuando es un exceso. Todo en exceso es malo. Todo exceso te daña. Y muchas veces, el exceso te mata.
Yo extraño. Yo echo de menos.
A la Jossefa. Por todos esos bellos momentos que vivimos, que me marcaron tanto. Por hacerme sonreír. Por aparecer en mi vida, Por sacarme del abismo. Porque, con tan solo su existencia, fui capaz de creer en el amor de nuevo. En que algo bueno podía funcionar. En que la vida realmente no era tan hija de puta como parecía.
Por hacerme más fuerte. Por obligarme a enfrentar el futuro. Porque, sin ella, no sería quien soy ahora.
Al Roberto, Porque en él encontré un alma gemela. Quizás, demasiado gemela. Me encontré un poco a mi misma. Por darme la oportunidad de olvidar toda la mierda que estaba viviendo. Por distraerme y mostrarme algo de mi que no conocía, que no quería ver. Por devolverme la sonrisa luego de tantas lágrimas contenidas. Porque aunque su paso por mi vida fue muy fugaz para mi gusto, me hizo quererlo mucho, mucho, mucho.
A la Claudia. Porque la amo. Porque sin ella, mi vida está incompleta. Porque ella estuvo conmigo en los momentos más difíciles que he pasado en estos últimos años. Porque me amó a pesar de que yo no le correspondía. Porque la cagó, y supo afrontarlo. Porque me ama. Porque nos amamos y esta distancia es solo una prueba más de que nuestro amor es fuerte y si ya ha soportado otras cosas, puede lidiar con esto.
A la Pauli. Porque sigue siendo la Pauli. Mi Pauli. La amiga incondicional que conocí en primero medio y que me aguantó mucho tiempo. Porque a pesar de que me mintió y me sigue mintiendo, aunque eso me duele, sigue siendo ella. Sigue siendo la Pauli. Mi Pauli.
A la flaca. Porque aunque ella misma me haya dicho que ningún hombre podría interferir en nuestra amistad, lo hizo, y me dolió.
Al Sergio, Porque fue un gran amigo. Un gran apoyo. Un gran pololo.
A la Isa. Porque sigue siendo ella. Sigue siendo mi gran amiga.
A la Effy.
Porque no sé donde está.
Se me ha perdido para siempre.
Lo que a mi me pasa es que me he vuelto una proyección en sepia de la persona que hace algún tiempo fui. Ahora todo lo finjo. Actúo como si la vida fuera bien, tomando un curso ameno y tranquilo. Pero por dentro todo es cuesta arriba, lleno de abismos, de vacíos, de oscuridad. Porque yo extraño. Y extraño mucho, ese es el problema. Las personas suelen echar de menos, es algo que tienen arraigado a la piel. Eso está bien. El verdadero drama surge cuando echas de más. Cuando es un exceso. Todo en exceso es malo. Todo exceso te daña. Y muchas veces, el exceso te mata.
Yo extraño. Yo echo de menos.
A la Jossefa. Por todos esos bellos momentos que vivimos, que me marcaron tanto. Por hacerme sonreír. Por aparecer en mi vida, Por sacarme del abismo. Porque, con tan solo su existencia, fui capaz de creer en el amor de nuevo. En que algo bueno podía funcionar. En que la vida realmente no era tan hija de puta como parecía.
Por hacerme más fuerte. Por obligarme a enfrentar el futuro. Porque, sin ella, no sería quien soy ahora.
Al Roberto, Porque en él encontré un alma gemela. Quizás, demasiado gemela. Me encontré un poco a mi misma. Por darme la oportunidad de olvidar toda la mierda que estaba viviendo. Por distraerme y mostrarme algo de mi que no conocía, que no quería ver. Por devolverme la sonrisa luego de tantas lágrimas contenidas. Porque aunque su paso por mi vida fue muy fugaz para mi gusto, me hizo quererlo mucho, mucho, mucho.
A la Claudia. Porque la amo. Porque sin ella, mi vida está incompleta. Porque ella estuvo conmigo en los momentos más difíciles que he pasado en estos últimos años. Porque me amó a pesar de que yo no le correspondía. Porque la cagó, y supo afrontarlo. Porque me ama. Porque nos amamos y esta distancia es solo una prueba más de que nuestro amor es fuerte y si ya ha soportado otras cosas, puede lidiar con esto.
A la Pauli. Porque sigue siendo la Pauli. Mi Pauli. La amiga incondicional que conocí en primero medio y que me aguantó mucho tiempo. Porque a pesar de que me mintió y me sigue mintiendo, aunque eso me duele, sigue siendo ella. Sigue siendo la Pauli. Mi Pauli.
A la flaca. Porque aunque ella misma me haya dicho que ningún hombre podría interferir en nuestra amistad, lo hizo, y me dolió.
Al Sergio, Porque fue un gran amigo. Un gran apoyo. Un gran pololo.
A la Isa. Porque sigue siendo ella. Sigue siendo mi gran amiga.
A la Effy.
Porque no sé donde está.
Se me ha perdido para siempre.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)