Me resuena caleta la frase del título. No sé que onda. En verdad, siento que llevo tanto tiempo en este limbo de "soltería acompañada" que ya me acostumbré y en serio no quiero pololear con nadie. No quiero amarrarme. Pero esto no significa que no quiera algo. Aunque no tenga claro con quien.
Repasemos a algunas de las personas de mierda por las que he pasado, o por las que he sentido algo:
Jossefa.
Como siempre, la primera. One and only. Re capitulando, esta señorita, cuyo paso por mi vida fue una tortura eterna entre Agosto del 2012-indefinido, arrasó con toda posibilidad de romanticismo y ternura contenida en mi. Fue como una especie de vampiro. Apareció, succionó todo a su paso y luego me dejó a la deriva sin importarle nada. No exagero cuando digo que la amé. No exagero cuando digo que, de verdad, mi vida no sería nada de lo que es ahora si no la hubiera conocido, si no me hubiera arriesgado a enamorarme de la persona que era por dentro y desenmascarar aquella coraza que se esforzaba (se esfuerza) por mantener. No le pongo color cuando la recuerdo y digo que aún, después de tres años de tormenta a mi alrededor, todavía siento que su fantasma me atormenta y se aparece en todas aquellas personas que le siguieron. A veces aún la comparo con el resto. Trato, después de tanto tiempo, de imitar sus gestos y pensamientos en otras personas. Pero es inútil. Nadie es como ella, ni lo será, por mucho que busque. Ella es de esas personas que encuentras una pura vez en la puta vida, y si sale bien, bien, pero si sale mal, sale como el pico. Nadie jamás se comparará a su sonrisa, su piel, su mirada, su olor, sus manos, sus gustos, sus ideas, sus locuras, sus penas, sus rabias, sus desenfrenados escapes.
Nadie me volverá a enamorar con solo una frase por chat.
Nadie volverá a ser la (mi) Jossefa.
Claudia.
Uf. Como empezar lo que nunca comienza por completo. Aquello que se traduce en solo un par de noches fogosas y después, si te he visto, no me acuerdo, da lo mismo, seguimos siendo amigas. Una noche te declaro que te amo, otro día, apenas te saludo. Como explicar este limbo en el que hemos estado sumergidas cuatro años, sin atrevernos a hacer algo más, solo sintiendo de vez en cuando, culpando al copete y la droga de las acciones que ambas deseamos pero no decimos. Hace más de una año que nos declaramos amor eterno y de eso, ahora, nada. Ambas nos metimos con otras personas sin detenernos ni siquiera a pensar en la otra. Ambas nos contamos cuando nos gusta alguien y lo mucho que nos importan otras personas y que tiramos con quizás que hueón solo pa ver la reacción de la otra, para finalmente terminar la noche compenetradas en lo mismo de siempre, sexo apasionado y sin decir palabra de ello nunca más.
¿Qué romántica relación, o no?
Últimamente ni siquiera hablamos. No desde que tiramos por última vez en septiembre. Ella debe estar tirando todos los días con alguien distinto en la U. Sin pensar en mi, seguro. Para ella, solo me he vuelto una cosa que utilizar cuando no tiene a nadie más. Soy, más o menos, su sexto plato.
Roberto.
"Puta, como pasa el tiempo."
Para recordar hueás como estas, me parece apropiado iniciar con una cita de nuestro principal cupido, Fuguet, quien tanto amor y dolor me ha causado a través del tiempo.
El Roberto fue como un orgasmo en mi vida: fugaz, placentero, y me dejó queriendo más, pero después de que ocurrió, ya no hubo nada que hacer y simplemente me fui.
Lo que pasó después, puro daño colateral.
Pero ese no es el punto. El punto es, que encontré una persona con la que podría hablar horas y horas y, por pura calentura, la dejé ir. Porque si bien como pareja valía callampa, como amigo era excelente. Teníamos tantas cosas en común que no nos aburríamos jamás. Pero si nos aburrimos de los besos, los momentos a solas, las peleas.
Que hueones fuimos ambos.
Nos pasó por ser tan parecidos.
María José.
Me parece correcto terminar esta lista con la última que pasó por aquí. La pendeja culia, la que me tuvo que si y que no un año, la que me hacía feliz y triste a cada rato. Igual lloré, pero no tanto. Igual la hecho de menos, pero ni tanto. Igual pienso en ella...
...pero ni tanto.
Entonces, ¿con quién volvería?
Con ninguno, sacoweas.
Al principio empecé esta lista extrañando, pero ahora que la termino, estoy odiando.
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