No sé. Hace caleta de tiempo la mandé a la mierda. Le dije que era una simple proyección de la Jossefa y que simplemente, ya no la quería más en mi vida. Con el tiempo, me fui auto convenciendo de que fue la decisión correcta, que ya no merecía quedarse, que para qué tanto hueveo, si de todas formas nunca la iba a querer de la misma forma. También sabía que ella nunca me iba a querer de la manera en que yo la quise tanto tiempo. Era momento de aceptarlo, dar la vuelta la página, cortar por lo sano, aunque lo sano siempre es lo más doloroso. Raro. Curioso sentimiento. Después de ese día nunca más volvimos a hablar. "Suerte con el boli, el que la sigue la consigue". No le di ni las gracias. ¿Gracias por qué?. Si de cierta forma igual me recagó harto la mina. Me llevó a un punto en el que creía que no había retorno posible si ese retorno no era con ella.
Mal po. Pésimo. Algo bastante enfermo.
Pero lo malo, lo pésimo, lo enfermo, siempre es difícil de dejar. Siempre nos gusta estar en la mierda. Aunque eso implique poner de lado nuestra propia salud mental y física. Es complejo despegarse de lo que te hace mal.
En fin, no la he vuelto a ver, no le he vuelto a hablar. No planeo hacerlo. No se lo merece. No merezco esa mierda en mi vida. Prefiero seguir como estoy, tranquila, en la piola, intentado avanzar hacia otras etapas de mi vida cada vez. Ya tuve suficiente de ella, del clon malformado de la Jossefa.
Que se mantenga así.
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