Este año ha sido una montaña rusa en cuanto a emociones y decepciones y gente que entra y otra que sale y los recuerdos que se vienen y la cabeza que quiere explotar.
Punto 1: Nicolás.
Uff, si hasta escribir el nombre me cuesta caleta. Pocas lágrimas han caído por este chiquillo, pero el ánimo ha estado en el suelo desde que me enteré de que estaba con alguien. Aunque puta, ¿qué esperabai Effy? ¿un anillo de compromiso? no po. Siempre esperando, siempre creyendo que la gente va a ser mejor. Sabes bien que la gente no cambia, y si cambian, poco les dura. Sabes que el corazón no se le entrega a un institutano. Sabes que no te debes dejar llevar por las emociones, por los sentimientos de cariño que crees que son buenos, pero al final, te terminan haciendo pico y te sientes como la mierda, porque crees que todo es tu culpa, porque quizás no fuiste tan bacán como pa que él te eligiera a ti, quizás no la chupabai tan rico, etcétera.
Punto 2: Camilo Llanca.
Ya, este fue un golpe al orgullo. Te has tratado de convencer durante todo este tiempo que el pendejo culiao este no te mueve ni un pelo, que no lo querís para nada más que no sea sexo, que una vez que te lo tires no le vas a hablar más, blablabla. Igual, bien. Lograste que no se metiera en el corazoncito que ya está bastante maltratado, y lograste separar, después de mucho tiempo, las ganas de tirar porque el cabrochico está rico, y no porque quieras tener una conversación profunda, fumarse un pito viendo la tarde, ir al parque bustamante a caminar (con una caja de vino, siempre). Y es que tenís que meterte en la cabeza que nada en él va a traer de vuelta a la Jossefa. Nada. Y el hecho de que sea un recuerdo de ella es lo que te frena, lo que te hace querer aferrarte a ese momento y no dejarlo escapar, porque todavía no puedes cerrar ese libro, no quieres soltar esa memoria, no quieres abrir los ojos y darte cuenta de que la vida siguió, y no siguió contigo. Camilo Llanca representa en ti todo lo malo y tóxico que fue ella para ti. Y esas ganas de querer besarlo, tocarlo, estar con él y mirar sus hermosos ojitos verdes, ver su sonrisa perfecta y todas esas weás que se te ocurren cuando te fumai un pito, nacen solo porque él es lo último que queda de ella. Y si dejas que se escape, si lo ignoras, si te cierras a ese sentimiento podrido que te ha acompañado desde hace tanto tiempo, estás, al fin, cerrándole la puerta en la cara a esa piel blanca, el pelo de mil colores, el diente torcido que tanto te gustaba, las manos temblando, el contacto visual (tan difícil de lograr), los labiales rojos, los cigarros sacrificados, el tocar, el sentir ese perfume tan de ella, esas palabras tan cortantes que dolían como una daga en los ojos, ese Fuguet, ese Cortázar, el Matías Vicuña que te metiste a la fuerza al cuerpo y que no te has podido sacar después de todos estos años porque, enfréntalo, no eres capaz de hacerlo sola. Por eso elegiste a Camilo Llanca. Porque sabías que ese último escalón, ese que deseas tanto pisar para que de una vez por todas se acabe este ciclo de mierda que no has podido cerrar a pesar de todo lo malo que ella te ha hecho (y te sigue haciendo), era el fin. TIENE QUE SER EL FIN. YA BASTA PO, YA FUE. Y debes creerlo porque así es. En verdad, ¿cuándo fue? ¿cuándo dejó de ser, lo que en realidad nunca llegó a ser?. Mira un minuto hacia atrás y date cuenta. Ya no tienes 17 años. Ya no eres esa cabra chica que le entregó todo a la Jossefa porque se sentía sola y mal. Vuelve. Tienes 22. Es momento de hacer todo esto a un lado. Camilo Llanca no va a hacer que la Jossefa vuelva. ada va a hacer que vuelva. Camilo Llanca es solo una más de tus tantas proyecciones de ella. Pero Camilo Llanca, al igual que todas las proyecciones, solo te hará sentir más vacía. Solo te hará extrañarla más todos los días.