Y bueno, aquí estoy otra vez, a medias, refugiandome en esta weá como la tonta que soy, siempre.
Algunas actualizaciones: Nicolás, ya era. Al fin. Igual, sabía que el dolor no sería para siempre, sabía que al final del túnel, habría una lección: deja de meterme con weones que salieron del Nacional, estúpida. Si sabis que son todos iguales.
En fin.
Uno de los grandes motivos por el que Nicolás desapareció de mi mente y de mi cuerpo, es, en definitiva, Felipe. Este chiquillo que siempre estuvo ahí, como que si y no, al principio yo, creyéndome la bacán, me hacía la coqueta pero ignoraba sus "joteos". Luego, cuando mi corazón destrozado y mi cuerpo sin sexo fijaron la dirección en él como mi próxima víctima, fue cuando caí en cuenta de que, cuando dejas pasar mucho tiempo, las cosas se te escapan de las manos, o simplemente, se van. Encuentran nuevos horizontes, nuevas personas. Y filo po, ¿qué se puede hacer en esos casos?. Solo sentarse, y esperar. Y la espera, puta que duele cabros, duele.
Y en eso estaba, esperando con ansias que el Felipe terminara con esa relación que fue tan inoportuna para mi salud mental y emocional. Cada cierto tiempo preguntaba: "oye, ¿sigue pololeando?" y ante el sí, volvía a caer en el mismo lugar, volvía a mi asiento desesperanzado.
Hasta el verano.
Resulta que, Felipe terminó su relación de forma definitiva, en Enero del presente año. Lo supe por mi amigo Mafia, que siempre me tenía al tanto de todo lo que sucedía. Y fue entonces cuando dije "bueno, es mi momento. Es hora de lanzarme." Total, que mierda iba a perder. Solo más tiempo del que ya había perdido esperando. Al menos, ahora el tiempo lo ocuparía en algo.
Aunque obvio, la vida siempre trae reveses. Yo ya había cachado que la loca iba a estudiar en mi universidad, pero nunca, nunca, pensé que estudiaría mi misma carrera, que sería parte de la generación de mechones que estaría a mi cargo. Ver su foto cuando la agregué al grupo de wsp fue una patá en la guata. Un balde de agua fría. Y ahí vino la conciencia en forma de Karla Henríquez: entonces, no podís comertelo. ¿Por qué chucha no? si ya terminaron po. A mí que me importa. Pero resulta que me importa. Siempre me importa.
Al final igual hice la weá que quería. Lo agregué curá a fb, comencé a jotearlo, le propuse sexo casual y cuando volví a Santiago nos juntamos y tiramos, no fue tan bueno, pero fue sexo, y lo necesitaba. Todo esto, mientras al mismo tiempo, yo hablaba con la chica, en la buena onda ella me contaba que lo amaba, en la buena onda, yo le contaba lo mucho que me hizo sufrir el Nicolás.
En la buena onda, cachen.
A estas alturas del relato ya se debe pensar que perra, que perra, pero bueno, en verdad si lo piensan, no fue así. No fue tan así.
Cuento corto: yo me lo sigo tirando, varias veces a la semana, y a ella le pongo la sonrisa más hipócrita que encuentro dentro de mi, no sé si sabe, yo creo que sabe, yo creo que lo sospecha, no creo que sea weona. Pero yo al menos muero callá. Por mi, no se va a enterar.
Ahora, otra cosa: algo raro me pasa con este hueón. No sé si es muy buen sexo, o si en verdad me gusta. Ojalá sea lo primero porque no ando con tiempo ni ganas de sufrir otra vez, menos ahora, con tanta práctica y tanta weá que hacer.
Me da lata cuando la gente me tiene mala. Pero esta mina tiene razones de sobra.
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